Tanja: ¿Quién dice que la distancia afecta a las relaciones?
Pese a que es habitual que las familias se reúnan a las salidas para reencontrarse con familiares y amigos, menos corriente es que una chica de Múnich espere durante un par de horas a que el vuelo de su novio aterrice, pero en Barcelona.Es el caso de Tanja, una chica de 22 años que ha residido durante 3 meses en la capital condal al formar parte de un intercambio trimestral. Allí, sola, en la puerta que conecta el aeropuerto con la recogida de equipajes, se encontraba preocupada porque Micky, su novio, no llegaba para pasar las navidades con ella.
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Tanja y Micky en la T1 del Prat
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Finalmente, el esperado momento llegó alrededor de las doce y media del mediodía, cuando por fin la joven pareja alemana se pudo reencontrar después de casi 100 días de estar separados, y es que tal y como Tanja nos comentó, contó cada día que pasaron separados. "3 años juntos y ahora que me separó de él 3 meses se me hace eterno".
¿Quién dice que la distancia rompe con todo? Ahora, tan solo unas semanas antes de acabar el intercambio, la joven germana dijo que aún le quedan demasiadas cosas pendientes que hacer en Barcelona, para ella la ciudad de la que se llevará los mejores momentos.
Un reencuentro de tres meses de espera
José espera durante más de una hora en la entrada de llegadas del aeropuerto de El Prat. Sus manos sujetan un ramo de rosas rojas y su cara refleja una contenida emoción. Tras una hora de espera, sale corriendo hacia un lado de la terminal. Allí lanza una sonrisa a su pareja, Cande, y se funden en un largo y tierno abrazo.
Hace 5 años, José y Cande empezaron su relación en la capital catalana. Ella reside en Tenerife, pero asegura que la distancia no es un impedimento para mantener la relación. Cande tiene 35 años y no tiene trabajo aunque está buscando alguno. José, a sus 32 años, trabaja como fontanero esporádico, con los trabajos que le salen de vez en cuando. El hecho de que José tenga un buen sueldo asegurado, les impide irse a vivir juntos hasta que Cande encuentre un trabajo. A pesar de la existente distancia, la pareja ha asegurado que tiene planes de futuro, y que no cambian por nada sus reencuentros. “El momento cuando le busco entre la multitud y aparece es único”, nos explica Cande. Cada tres meses, uno de los dos viaja hacia dónde se encuentra el otro para pasar un tiempo juntos, aunque ella es quién suele venir porque para José es más complicado por el trabajo.
La pareja pasará las Navidades juntos en Barcelona, hasta el día siete de enero, cuando Cande coja otro vuelo dirección Tenerife, dónde los que la esperarán serán aquéllos de quiénes se despedía hoy en el aeropuerto canario, su familia.
Cuando un dibujo vale más que mil palabras
Hay veces que la gente dice que un silencio vale más que mil palabras, otras que es el gesto lo más valioso. ¿Pero y cuándo lo que realmente es importante se encuentra en forma de un dibujo?Esta es la historia de Marina, una joven de 24 años que, después de viajar con su novio Ferran hasta Inglaterra, después de dejar-lo todo para seguir con él, este año no pudo seguirlo hasta el otro lado del charco.
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| Dibujo de Marina para Ferran |
Pese a ello, la distancia no es ningún problema y siempre intentan sorprenderse de una manera u otra, comentó Ferran después de su llegada. Esta vez fue ella la que se inventó una manera bien creativa para darle la bienvenida y las gracias al volver. Con un simple IPad dibujó un particular dibujo simulando un reencuentro en el Aeropuerto, una auténtica "obra de arte".
Cuando se les preguntó cómo se lo hacían para seguir juntos pese a estar a millares de kilómetros de distancia, la respuesta fue clara: confianza, paciencia, pero por encima de todo, quererse.
Desde Sydney con Amor
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| La familia al completo con los futuros esposos |
Ana y Guillem, dos jóvenes catalanes, viajaron por separado hasta Australia hace cinco años por motivos laborales. Ana se instaló en Sydney y Guillem viajó hasta Adelaida para empezar su nueva etapa.
Al poco tiempo de instalarse en Australia, Ana y Guillem se conocieron en una de las fiestas de fin de año en la capital y desde entonces han estado saliendo juntos, pese a los casi 1.500 kilómetros de distancia.
Casi cinco años más tarde vuelven a Barcelona para quedarse, aunque solo por un par de meses, y para casarse. La pareja decidió comprometerse hace medio año en Sydney pero han esperado hasta ahora para poder celebrar la boda junto a sus familias y amigos.
Pasada la una, y después de horas de nervios, Ana y Guillem aparecen por la puerta de salida de la mano. Jaume y María, los padres de ella, les esperan con los brazos abiertos, “viva los novios” dice ella sonriendo.
Vuelta a casa con la familia


